Nueva fase de diálogo limita garantías previas para oposición y se centra en EEUU y Maduro

Política 11 de marzo de 2022 Por Noticiashg360 - Héctor González
El retorno al diálogo fue eludido por el gobierno de Nicolás Maduro hasta que decidió asumirlo tras recibir en Miraflores a la delegación de EE. UU. Miguel Ángel Martínez Meucci, doctor en conflicto, señala que la agenda de la mesa de negociación en México parece cambiar de la temática «sanciones por elecciones» a «sanciones por petróleo». A la oposición le quedará buscar garantías electorales y luchar por reorganizarse, indica Mireya Rodríguez, especialista en negociación. Entretanto, los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela están mostrando su pragmatismo

El regreso al diálogo en Venezuela fue una exigencia de la oposición, articulada en la Plataforma Unitaria, desde finales de 2021. Hasta febrero de 2022, el gobierno de Nicolás Maduro se hizo el escurridizo para atender la solicitud, luego de que en octubre del año pasado dejara colgada la negociación, que se desarrollaba en México con la mediación del Reino de Noruega.

Esta vuelta al diálogo, cuyos detalles no se han fijado, pero que fue inicialmente acogida por el gobierno interino que encabeza Juan Guaidó, abre una rendija temporal de Maduro con EE. UU. y redimensiona el tono de la negociación. En el medio, se ubica la oposición a la que le tocará remar aún más duro.

La paralización del proceso de diálogo fue justificada por Maduro como respuesta de su administración a la extradición del empresario colombiano Alex Saab desde Cabo Verde hasta Estados Unidos.

La situación de Saab, a quien el gobierno otorgó un sobrevenido rol de diplomático no ha variado, más allá de los documentos judiciales de EE. UU., según los cuales el empresario fue informante de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

El gobierno que no veía incentivos para sentarse de nuevo en la mesa, se decantó por el retorno del diálogo tras el reciente encuentro que Maduro sostuvo con una delegación de alto nivel del gobierno de Joe Biden que llegó a Miraflores el sábado 5 de marzo.

«Ahora se dio una nueva oportunidad. Tuvimos una reunión respetuosa, cordial, muy diplomática. Las banderas de EE. UU. y Venezuela se veían bonitas, unidas como deben estar», afirmó Maduro la noche del martes 7 de marzo.
Luego de esto, el gobernante anunció la decisión de reactivar el proceso de diálogo nacional con todos factores políticos, religiosos y culturales del país.

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